“Sin hijos, ni otras cargas, la pareja trata de evitar que la política invada y agoste su ámbito afectivo íntimo” escribe en un artículo ”meloso” hasta el exceso el veterano periodista, tan reivindicativo en otros tiempos.
Y hoy mismo en cualquier otro periódico podemos leer que “un niño de tres años falleció ayer en el coche de su madre después de que ella lo aparcara en la carretera de la ría, y se fuera a trabajar, olvidándose del pequeño al que debía haber llevado a la guardería (…) El estrés de la madre o un cambio en la rutina pudieron ser los detonantes para que, justo en la calurosa mañana de ayer, se olvidara de su hijo“.
¡Qué escalofrío! ¡Qué tremenda tragedia! ¿Cómo transmitir los sentimientos que todo padre o madre hemos sentido al leer esta triste noticia? ¿Cómo ponernos en el lugar de esta pobre madre? ¿Qué decir ante este terrible hecho?
“Sin hijos, ni otras cargas…”,… qué macabra coincidencia!
