Hoy he podido ver en la prensa algún titular que hacía referencia al PNV y su apuesta por mejorar las políticas sociales a pesar de la crisis, y he de reconocer que algo es algo, que en estos momentos y viendo como está la situación creo que es un primer paso. Esperemos que podamos transmitir a la sociedad los cambios y mejoras sociales que desde EAJ estamos promoviendo.
Creo que hoy es un bien día para escribir estas reflexiones que ya desde la semana pasada me andaban rondando la cabeza y que desgraciadamente la actualidad política, si se puede llamar así a el asesinato de una persona, los heridos y los destrozos causados por los de siempre, me había hecho aparcar unos días.
Mis hijos ya tienen unos añitos, pero estos últimos días todos hemos visto (o conocemos) a algún niño o niña a quien le ha tocado eso de la dura “vuelta al cole”. Pobres criaturas forzadas, por las circunstancias laborales de sus padres y madres, a pasar la mayor parte del día en un centro escolar.
Que si, que se lo pasan bien, que aprenden muchas cosas, que juegan, que… Lo realmente grave es que, para la inmensa mayoría, no hay otra opción. Pasan todas esas horas en la escuela, en el comedor, con actividades extraescolares, etc. porque sus progenitores están trabajando y, aunque se les parta el alma y deseen con todas sus fuerzas pasar más tiempo con ellos, no queda otro remedio.
Últimamente se oye mucho hablar de “conciliación de vida laboral y familiar” pero me da la sensación de que poco se hace al respecto, y lo que se hace… Recientemente desde el ministerio de educación del Gobierno de España se proponía la ampliación de los horarios de los centros escolares como la panacea, la madre del cordero, el colmo de la modernidad.
¿Acaso es esa una solución?, ¿dónde quedan los derechos de esos niños y niñas?, ¿por qué pagan ellos los platos rotos de unos horarios laborales ridículos que nos obligan a pasar todo el día fuera de casa? Mientras no seamos conscientes de que este tipo de medidas son sólo parches (tristemente necesarios) de un problema muy grave, no llegaremos a una solución.
Una verdadera conciliación de la vida familiar y laboral, consecuente con las necesidades, obligaciones y derechos que implica la crianza de un hijo/a, consecuente con el desarrollo profesional de las personas (y muy particularmente con el derecho de las mujeres a tener una carrera profesional), consecuente con el necesario desarrollo social y económico de un país, requiere de un profundo cambio en nuestras estructuras. Un cambio que estamos dispuestos a liderar en el PNV, un cambio que ya estamos promoviendo, un cambio en el que todos debemos participar, porque todos y todas somos necesarios en esta tarea.