El día 15 de diciembre de 1979 el Lehendakari del Gobierno Vasco, Jesús María Leizaola, regresó a Euskadi.
Desde entonces han pasado 30 años, y Leizaola había permanecido los 43 anteriores en el exilio. Esta es la auténtica historia de nuestro Pueblo, esta es la historia de Eukadi.
Leizaola es una referencia viva para nuestro país. Su vida, su figura, su obra, su compromiso, su legado, están vigentes hoy en día.
Leizaola fue, podemos decir, un político adelantado a su tiempo. Un abertzale comprometido con el desarrollo cultural, económico, social e institucional de su pueblo.
En 1918 Leizaola puso en marcha el primer Congreso de Estudios Vascos. En 1922 fue detenido por manifestarse en favor de la Universidad Vasca. En 1925 participó en las negociaciones para la renovación del Concierto Económico. En 1931 formó parte de la comisión parlamentaria que elaboró el anteproyecto del primer Estatuto Vasco. A partir de 1936 fue consejero del Gobierno Vasco. Fue nombrado Lendakari en 1960, tras el fallecimiento de José Antonio Agirre.
Tras su regreso a Euskadi, fue elegido Parlamentario Vasco en 1980.
Esta es la vida del Lehndakari Leizaola: Estudios Vascos, Universidad, Concierto, Estatuto, Gobierno, Lehendakari, Parlamento Vasco. Historia viva de nuestro pueblo. Compromiso con Euskadi, con sus instituciones, con su autogobierno y, en definitiva, con su historia.
Leizaola fue un político y también un intelectual. Una persona culta y humilde, noble, apasionada y entregada a la difusión del saber. Leizaola se licenció en Derecho, y escribió obras sobre Ciencia del Derecho. Publicó también sobre Economía Vasca. Y sobre todo, su pasión intelectual le llevó a analizar la literatura vasca, la poesía popular y la tradición oral.
Leizaola fue un ejemplo de compromiso intelectual, de querer saber, conocer y aprender. Y de querer dar a conocer. Un intelectual comprometido, consciente de que el desarrollo de un Pueblo se basa en sus personas, en su preparación y conocimiento, en el avance de su cultura. Y en nuestro caso también en la recuperación del euskera, de nuestro propio idioma, denostado y prohibido durante todos aquellos años.
Este espíritu, que se manifiesta en la apuesta y la puesta en marcha de la Universidad Vasca, en el trabajo en euskera y en favor del euskera, es su legado.
Leizaola fue Lehendakari de Euskadi en el exilio, entre 1960 y 1979.
Mantuvo la presidencia del Gobierno en París, en tiempos de dictadura y de ausencia total de libertad. Leizaola fue símbolo de la dignidad democrática frente a la intolerancia del franquismo. Fue símbolo de Euskadi en el mundo. Mantuvo viva la llama del Gobierno legítimo, del Gobierno democrático, del Gobierno del pueblo, del Gobierno de Euskadi.
Fueron años duros, de penurias, de dificultades. Años de exilio. Años de miedo.
Decía Eduardo Chillida que “un hombre tiene que tener siempre el nivel de la dignidad por encima del nivel del miedo”. Leizaola lo tuvo, Leizaola es el ejemplo. En 1974 regresó a Euskadi en la clandestinidad, visitó Gernika y participó en el Aberri Eguna. Y como ejemplo de la dignidad de un Pueblo, se comprometió a no regresar hasta que Euskadi recuperara su autogobierno. Y así lo hizo.
Este es también el legado de Leizaola, la dignidad de un exilio de 43 años, la dignidad de un Gobierno, de unas instituciones que se mantuvieron vivas hasta el momento en que la historia pudo ser recuperada, hasta el momento en que el Pueblo pudo recuperar la voz y la democracia.
Leizaola es ejemplo de dignidad y de democracia.
En 1979, un 15 de diciembre, Leizaola regresó a Euskadi.
Lo hizo con su gabardina blanca, con su mensaje de Paz. Porque Leizaola representa también la lucha de un Pueblo que rechaza la violencia, un pueblo comprometido con la palabra y la paz.
Leizaola sufrió la dictadura, el exilio, la falta de libertad. Y Leizaola regresó con un mensaje de Paz.
Este es también su legado, el compromiso personal, político e institucional con la paz y la palabra.
Hoy, 15 de diciembre, el Partido Nacionalista Vasco reivindica nuevamente la figura del Lehendakaria Leizaola. Su figura y su legado. Hoy, 30 años después de su regreso a Euskadi, tras 43 años de largo exilio.
La figura de Leizaola es modelo y referencia de compromiso intelectual y político. De compromiso abertzale con su pueblo.
Reivindicamos su legado, porque está vigente. En 1925 Leizaola negoció la renovación del Concierto Económico Vasco. Hoy, 15 de diciembre, nuestros parlamentarios negocian su “blindaje”. Esta es la historia viva de nuestro Pueblo.
Reivindicamos el legado de Leizaola. Un legado que apuesta por las instituciones vascas. Un legado que apuesta por el autogobierno, por le Concierto, por el desarrollo económico de Euskadi. Un legado que apuesta por la Universidad Vasca, por el euskera y por el compromiso cultural. Un legado que apuesta por la imagen de Euskadi en el mundo, por su presencia activa, por su proyección. Un legado que apuesta por la democracia, por la soberanía directa del Pueblo, sin imposiciones y en libertad. Y un legado por la dignidad, por el color blanco de la paz, por la palabra y el compromiso personal.
Leizaola está vigente en Euskadi. Su espíritu, su legado, su compromiso está vivo.
Porque hoy, más que nunca, tenemos que trabajar por el autogobierno, por su avance y desarrollo. Hoy, como ayer, tenemos que trabajar por el Concierto Económico, por el Estatuto y por su cumplimiento.
Está vigente porque también hoy tenemos un compromiso cultural. Un compromiso con la educación, un compromiso con el euskera.
Y está vigente porque hoy tenemos que seguir trabajando por los caminos de la paz, de la palabra, del diálogo y la convivencia.
Compromiso político. Compromiso con el autogobierno y las instituciones vascas. Compromiso cultural. Compromiso con el euskera. Compromiso con la paz. Compromiso con Euskadi y su futuro.
Y sobre todo, compromiso con la dignidad de un pueblo que hace 30 años se reúne con su Lehendakari tras 43 años de exilio y eleva la voz a los cuatro vientos para decir:
Gora Euskadi Askatuta!

