Esta mañana nos hemos reunido con gestores culturales en un taller de trabajo, organizado por Sabino Arana Fundazioa y enmarcado en el Think Gaur Euskadi 2020. Bajo el título “Retos para el desarrollo cultural de Euskadi en el siglo XXI”, en la jornada han tomado parte como ponentes los expertos Pius Knüsel, director de la Fundación Pro Helvetia (Consejo de las Artes de Suiza); Javier Lezaun, profesor de la Universidad de Oxford y doctor en Ciencia y Tecnología por la Universidad de Cornell (EE.UU); y el coordinador del área de Cultura del “Think Gaur Euskadi 2020”, Imanol Pradales.
Hoy, la cultura, junto a la educación, los diversos idiomas propios, pueden y deben ser dinamizadores de la cohesión social y el desarrollo democrático, dirigido a la creación de esa Euskal Hiria que Bernardo Atxaga nos propuso ya hace tiempo. Y todo ello dentro de una sociedad donde la cultura consumista se ha instalado en todos los órdenes de la sociedad.
Y seremos lo que deseemos ser, en razón de que sepamos de dónde y porqué venimos. Tenemos que construir desde lo que nos une, desde la diferencia y el reconocimiento a nuestra memoria y recorrido histórico y cultural que como Pueblo hemos realizado. Construcción que profundice y defina la promoción de nuevos valores capaces de afrontar un mundo cada vez más individualista, materialista y hedonista.
Las conclusiones de este taller se publicarán en breve en la web de Think Gaur y os invito una vez más a participar en esta reflexión de futuro para Euskadi.
Hablando de cultura, precisamente hoy no puedo pasar por alto la pérdida que la música, en especial la música de raíces africanas, en su máxima expresión de lucha, de compromiso, ha sufrido con la muerte de Miriam Makeba.
Makeba, icono de la lucha contra el apartheid en su Sudáfrica natal. Makeba, marginada durante más tres décadas por el régimen racista sudafricano, siempre estuvo comprometida con la lucha por los derechos civiles y contra el racismo, una entrega que llevó a cabo hasta el último momento de su vida.
La cantante, conocida también como «la mamá de África», supo llevar como nadie al escenario las tradiciones y los trajes típicos de su tierra en espectáculos donde su voz cálida y su gran presencia eclipsaban a los instrumentos que la acompañaban.
Ayer falleció pero parece ser que una nueva esperanza ha nacido, para Africa y para el mundo pero en los Estados Unidos de America.
Barack Obama se ha convertido en la nueva voz de millones de afroamericanos, y de africanos que abrazan desde sus aldeas en Kenya y Tanzania al nuevo líder mundial.
Parece ser que la mamá de África ha callado para dejar paso al nuevo papá 2.0.
Los cien días de cortesía que se les otorgan a los gobernantes parece que tendrán que ser más en este caso, esperemos que se pueda pasar de las formas, los mensajes y la cyberpolítica a los hechos. ¡Suerte Barack, la vas a necesitar. Y, por cierto, si finalmente decides optar por un pastor vasco como perro familiar en la Casa Blanca, como propugna un grupo en facebook, no te arrepentirás!.

